Descompresión del Esfenoides
Técnica de Compresión y Descompresión del Esfenoides
La técnica de compresión y descompresión del esfenoides permite liberar restricciones y mejorar la movilidad de este hueso craneal, optimizando el equilibrio del sistema cráneo-sacral. Su correcta aplicación facilita la regulación del líquido cefalorraquídeo y la alineación de las membranas intracraneales.
1. Escucha del Movimiento del Esfenoides
El terapeuta coloca los dedos sobre el occipital y los pulgares en las alas del esfenoides. A través de la escucha del ritmo cráneo-sacral, se localiza la restricción o distorsión en una de las alas del esfenoides. Se identifica si una de ellas está más anteriorizada, elevada o limitada en su movimiento.
2. Acompañamiento del Movimiento Distorsionado
Se sigue el movimiento patológico, llevando el esfenoides hacia la dirección en la que está restringido. Se permite que las manos sigan libremente el desenroscamiento natural hasta que el esfenoides recupere su posición ideal.
3. Compresión del Esfenoides
Cuando el esfenoides se encuentra en extensión, se fijan sus alas y se lleva a una mayor extensión o compresión. En este punto, se impide el llenado del líquido cefalorraquídeo, induciendo un Still Point y permitiendo un nuevo ajuste.
4. Descompresión del Esfenoides
Se realiza durante la flexión máxima del esfenoides. Se empuja suavemente el hueso en la dirección del llenado, manteniéndolo en esa posición. Se observa el desenroscamiento y el cambio en la amplitud del movimiento.
5. Observación de los Cambios y Recuperación del Ritmo
Tras la compresión y descompresión, se percibe el nuevo equilibrio entre flexión y extensión. Se mantiene la observación del balanceo multidireccional del esfenoides hasta que el sistema recupere un ritmo más amplio y simétrico.
Importancia del Movimiento del Esfenoides
El esfenoides es clave en la regulación de las membranas intracraneales, ya que su movimiento afecta al quiasma óptico y a la circulación de los senos venosos. Cualquier restricción en su movilidad genera tensiones en la membrana vertical y horizontal del cerebro, afectando la circulación y el sistema nervioso.
Relación del Esfenoides con Otras Estructuras Craneales
Este hueso se conecta con el frontal, los temporales, los zigomáticos, los parietales, el occipital y los huesos faciales. Un traumatismo en el cráneo puede alterar su movilidad, generando restricciones en unas áreas y compensaciones en otras.
Aplicación del CV4 tras el Ajuste del Esfenoides
Después de trabajar con el esfenoides y la mandíbula, se recomienda realizar el CV4. Se induce una parada en el ritmo del occipital en el momento del vaciado, lo que provoca un ajuste profundo del sistema. Esta técnica ayuda a consolidar los cambios realizados en la sesión y a estabilizar la sincondrosis esfeno-basilar.
La correcta integración del ajuste del esfenoides dentro del sistema cráneo-sacral favorece la circulación, alivia tensiones membranosas y optimiza la función del sistema nervioso central.

Meditación
Meditación para la Integración del Ajuste del Esfenoides en el Sistema Cráneo-Sacral
Siéntate en un espacio tranquilo con la espalda recta y el cuerpo relajado. Cierra los ojos y lleva tu atención a la respiración. Inhala profundamente por la nariz, sintiendo cómo el aire llena tus pulmones, y exhala suavemente, liberando cualquier tensión. Permite que tu respiración se vuelva natural y fluida.
Lleva ahora la conciencia a tus manos. Siente su temperatura, su peso, la energía que emanan. Imagina que colocas una mano sobre el occipital y la otra sobre las alas del esfenoides. No necesitas contacto físico, solo la sensación de presencia energética entre tus manos.
Enfoca tu atención en el ritmo sutil que fluye entre ellas. Es posible que percibas una leve pulsación, una expansión y contracción rítmica. No intentes modificarla, simplemente obsérvala.
Permite que la biodinámica del cuerpo se exprese libremente. Si hay una restricción, tu conciencia la percibirá. Si el sistema necesita un ajuste, este comenzará a manifestarse de manera natural. Tus manos pueden sentir un leve movimiento, un balanceo, una oscilación.
Confía en la inteligencia del cuerpo. Si el esfenoides necesita reorganizarse, permitirá su propio desenroscamiento, ajustándose a su alineación óptima.
Mantente presente, siguiendo la pulsación con atención plena. Puede haber momentos de pausa, de silencio, donde la energía se reorganiza. Respira profundo y permite que todo suceda sin interferencias.
Si notas un borboteo e incluso tu cuerpo y mano vibran y se mueven, permite esas vibraciones que colabora en la liberación de las tensiones.
Cuando el ritmo recupere su fluidez, percibirás una mayor amplitud, una sensación de ligereza y equilibrio en el sistema. Siente cómo la circulación mejora, cómo las membranas craneales se relajan y el sistema nervioso central se estabiliza.
Lentamente, lleva la conciencia de vuelta a tu respiración. Suavemente, mueve los dedos y siente la conexión con tu cuerpo. Cuando te sientas listo, abre los ojos con calma, percibiendo la sensación de armonía en todo tu ser.
Permanece unos momentos en quietud, integrando la experiencia antes de continuar con tu día.
