Permanecer Centrado
Para ayudar a otra persona a encontrar su salud, es fundamental que el terapeuta mantenga su propio equilibrio.
Cada terapeuta tiene su propia manera de centrarse, como respirar profundamente o tomarse unos instantes de quietud antes del contacto físico.
Lo importante no es el método, sino despejar la mente para poder palpar y escuchar con claridad.
Un recurso habitual en terapia craneosacral es establecer los fulcros del terapeuta, que sirven como puntos de referencia para mantenerse presente durante la sesión.
Mantenerse centrado no solo mejora la práctica terapéutica, sino que también es una habilidad esencial para la vida, permitiendo estabilidad incluso en momentos de turbulencia.
Establecer los Fulcros del Terapeuta
Para centrar la atención, es útil realizar una visualización enfocada en la columna.
Se imagina una línea que va desde el cóccix hasta un punto en el suelo, como si la columna vertebral se prolongara y anclara en la tierra.
Este fulcro es móvil, adaptándose a los movimientos del cuerpo, y proporciona una sensación de enraizamiento.
Otro fulcro útil es visualizar una línea que parte de la parte posterior de la cabeza y desciende diagonalmente hacia el suelo.
Este punto de referencia permite orientar la postura y evitar inclinarse demasiado sobre el paciente, lo que podría generar presión en su sistema respiratorio primario.
Algunos terapeutas también establecen fulcros laterales a ambos lados del cuerpo, imaginando líneas descendiendo desde la cabeza.
Otros añaden un fulcro en el cielo, visualizando una línea que asciende desde la parte superior de la cabeza.
Los codos apoyados en la camilla pueden servir como fulcros importantes para las manos palpantes.
Orientarse Durante la Terapia
Ser consciente de estos fulcros ayuda a mantener claridad en la interacción con el paciente, evitando la pérdida de límites.
El contacto profundo puede hacer que el terapeuta se sienta absorbido por la energía del paciente, lo que puede generar confusión en la percepción.
Un terapeuta que no mantiene límites claros puede preguntarse si lo que siente proviene de él mismo o del paciente.
Para que el toque sea terapéutico, debe ser neutral y sin intención de alterar el proceso natural del paciente.
Cuando los límites están bien definidos, el terapeuta puede mantener su propia presencia y al mismo tiempo sostener el espacio para el paciente.
Neutralidad del Terapeuta
El estado mental más adecuado para la palpación craneosacral se llama neutralidad del terapeuta.
Esta neutralidad implica una escucha sin intención, libre de proyecciones personales.
Es un desafío porque todos tenemos opiniones, expectativas y necesidades emocionales que pueden interferir en la sesión.
Para lograr este estado, es necesario trabajar la propia percepción, evitando que la historia personal del terapeuta afecte al proceso del paciente.
Según John Upledger, la intención, actitud y expectativas del terapeuta tienen un impacto significativo en la respuesta del paciente.
El contacto es más preciso y eficaz cuando se practica sin expectativas, permitiendo que el proceso de sanación ocurra de forma natural.
La Importancia de Soltar las Expectativas
Existe una historia que ilustra la necesidad de soltar expectativas.
En la Rusia zarista del siglo XIX, un rabino cruzaba cada día la misma plaza camino a la sinagoga.
Unos policías, con la intención de burlarse de él, le preguntaron a dónde iba.
El rabino respondió: «No lo sé.»
El policía insistió varias veces, obteniendo siempre la misma respuesta.
Finalmente, molesto, lo arrestó y lo llevó a la comisaría.
Al llegar, el rabino sonrió y dijo: «¿Lo ves? Nunca se sabe.»
Esta historia refleja la importancia de aceptar la incertidumbre y mantener una mente abierta.
El Estado de Calma en la Terapia
En terapia craneosacral, el terapeuta no necesita saber qué le ocurrirá al paciente, ya que el sistema del paciente lo sabe.
El terapeuta simplemente lo acompaña, confiando en la inteligencia del Aliento de Vida y en su capacidad de autorregulación.
Para sostener este espacio, es necesario encontrar un estado de neutralidad interna.
Vivir en un mundo lleno de estímulos constantes hace que muchas personas pierdan la conexión con sí mismas.
El bombardeo de información y entretenimiento desvía la atención, generando una sensación de vacío que lleva a buscar más estímulos.
Para contrarrestar esto, el terapeuta necesita desarrollar una atención que no se distraiga, sino que permanezca en un punto intermedio de quietud.
Desde este estado, la escucha se vuelve más clara y precisa.
La Mente de Principiante en la Terapia
Permanecer neutral también implica abordar la terapia con una mente de principiante, sin juicios ni expectativas.
Este concepto, presente en el budismo zen, se basa en observar las cosas como si se vieran por primera vez.
En la infancia, la curiosidad y la imaginación están presentes de manera natural, pero con el tiempo se nos enseña a reprimir estas percepciones.
El conocimiento intelectual, aunque valioso, no sustituye la sabiduría interna.
Para conectar con la inteligencia profunda del cuerpo, es necesario cambiar la percepción y recuperar la capacidad de confiar en lo que se siente.
Michael Kern, en su libro sobre terapia craneosacral, enfatiza que encontrar la salud dentro del paciente es más importante que enfocarse en la enfermedad.

Meditación para Conectar con la Inteligencia Profunda del Cuerpo y la Sabiduría Interna
Esta meditación está diseñada para ayudarte a recuperar la confianza en lo que sientes, permitiéndote acceder a la inteligencia natural de tu cuerpo. Al cambiar la percepción y desarrollar una escucha profunda, el cuerpo se convierte en una guía clara hacia la armonía y el equilibrio.
Preparación
Encuentra un espacio tranquilo donde puedas estar cómodo, ya sea sentado o acostado.
Cierra los ojos y lleva tu atención a la respiración, permitiendo que fluya de manera natural.
Relaja la mandíbula, los hombros y cualquier zona del cuerpo que sientas tensa.
1. Entrando en un Estado de Escucha Interna
Lleva tu atención al interior de tu cuerpo, sintiendo su presencia en este momento.
Observa cualquier sensación sin juzgarla ni tratar de cambiarla.
Si hay tensión o incomodidad en algún lugar, simplemente nota su existencia sin resistencia.
Cada respiración te lleva más profundo en un estado de escucha y aceptación.
2. Recordando la Sabiduría del Cuerpo
Imagina que cada célula de tu cuerpo tiene una inteligencia propia, funcionando en perfecta armonía.
Visualiza cómo cada latido del corazón, cada respiración y cada movimiento interno se dan de manera natural, sin necesidad de control consciente.
Confía en que tu cuerpo sabe exactamente lo que necesita para sanar, equilibrarse y restaurarse.
3. Restaurando la Confianza en lo que Sientes
Coloca una mano sobre el corazón y otra sobre el abdomen.
Con cada inhalación, siente cómo estas zonas se expanden con suavidad.
Con cada exhalación, permite que cualquier duda o desconfianza se disuelva, dejando espacio para una profunda seguridad en lo que sientes.
Repite mentalmente:
«Mi cuerpo es sabio y confío en lo que me muestra.»
«Cada sensación es una guía que me conecta con mi bienestar.»
«Escucho sin juzgar, percibo sin miedo, y confío sin dudar.»
4. Expandiendo la Percepción
Imagina una luz cálida que recorre tu cuerpo, despertando su sabiduría interna.
Siente cómo esta luz se expande desde tu interior, envolviéndote en una sensación de seguridad y equilibrio.
Percibe que no necesitas buscar respuestas fuera de ti, pues todo lo que necesitas ya está en tu interior.
5. Integración y Cierre
Toma unos instantes para sentir esta conexión profunda con tu cuerpo.
Lleva tu atención de nuevo a la respiración, sintiendo el aire entrar y salir con naturalidad.
Mueve suavemente los dedos de las manos y los pies, integrando la experiencia en tu día a día.
Cuando estés listo, abre los ojos con calma, recordando que cada sensación es un puente hacia la sabiduría interna.
Puedes practicar esta meditación cada vez que sientas la necesidad de conectar con tu cuerpo y fortalecer la confianza en lo que sientes.
